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Buenos Aires -

20-09-2020 POLIDEPORTIVO

Lucha: Nota con Ignacio Dalesandro
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"Un árbitro debe tener comunicación, posición y control"
En el día de hoy conversamos con Ignacio Dalesandro. Empezó de grande a practicar la lucha, haciéndolo en Ferro al ver de casualidad un cartel que promocionaba la actividad. A partir del 2016 se dedicó al arbitraje, recibiendo el Botín de Oro en el 2017 como mejor árbitro del Panamericano de Cadetes. También dirigió en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires, siendo el único argentino en hacerlo y uno de los cinco de nuestro continente. Actualmente es jefe de árbitros de nuestro país y coach de árbitros en América.

- ¿Cómo estás viviendo la cuarentena?
- Todo depende de cómo lo mire. Me pasaron cosas bastante fuleras estos cinco meses, como por ejemplo que el 19 de Marzo reservé una casa y todavía no pude concretar la transacción. Pero lo principal es que mi familia y yo estamos bien de salud y yo laburo desde casa y pudimos encontrar un "orden" en el despelote que es convivir 24 hs. todos juntos con mis dos hijos chiquitos en un departamento que nos queda chico.

- Comencemos por tu faceta de luchador, ¿por qué te dedicaste a la lucha?
- La lucha olímpica siempre fue un deporte que me generó una curiosidad enorme, desde chiquito. Lamentablemente no vengo de una familia muy deportiva, y mucho menos apegada a los deportes de combate. Por otro lado, éste no es un deporte súper popular acá en Argentina, así que solamente ya de muy grande pude empezar a practicar, a los 28. Yo soy hincha y soy socio de Oeste, y me acuerdo que estaba muy fuera de estado y me fui al club a ver qué podía hacer, y de casualidad vi en una cartelera que informaba una nueva actividad "Lucha Olímpica". Casi te digo que fue un sueño, años viendo solamente los cinco minutos de lucha que pasan por la tele cuando hay un juego olímpico y de repente aparece en mi club, no lo podía dejar pasar.

- ¿Cómo fue tu trayectoria?
- Entre la falta de experiencia, lo tarde que llegué y que claramente no tengo ninguna condición especial para este deporte, te imaginarás que deportivamente mi carrera no fue fantástica. Así y todo, fueron dos o tres años de entrenar mucho y llegué a luchar en un nacional, sin grandes resultados que destacar. Pero me divertí muchísimo, y aprendí todavía más.

- ¿Qué recordás de tu paso por Ferro?
- Mi paso por Ferro es un paso activo todavía. Ya no entreno ni loco como al principio, se me complica muchísimo entre el horario, el trabajo y la familia. Pero siempre que puedo voy al club y entreno con el equipo, me lo tomo como recreativo y para moverme un poco.

- ¿En qué modalidades y categorías competiste?
- Competí como novicio, en estilo grecorromano, 85 kg. La semana que me tenía que pesar no daba más de intentar bajar de peso, estaba en 76 y pico y no llegué a 75 kg., que era la categoría que me correspondía. Así que entré en la de arriba y luché igual.

- Pasemos al Ignacio Dalesandro árbitro ¿por qué decidiste serlo?
- En 2015 me casé y empecé a trabajar más. Ahí comencé a aflojarle a los entrenamientos y a despedirme de la idea de competir. Mi plan era seguir para estar en forma y seguir aprendiendo técnicas y porque me divertía mucho. Pero ahí apareció Edu (el entrenador) (Luis Eduardo Domínguez) y me propuso que además de entrenar le diera una mano con la representación en el club y en la federación. Y además me dijo: "Vos tenés que ser árbitro". Todos los deportistas que tuvieron la suerte de tener un gran entrenador saben cuándo te podés oponer a un plan suyo o no. Bueno, con Edu casi nunca podés y él es realmente para mí un gran entrenador. En ese momento yo no creía ni un poquito que fuera una gran idea, pero obvio me equivoqué y él lo tenía clarísimo. Así que básicamente te diría que yo no lo decidí, pero hoy me alegro mucho de haberle hecho caso a Edu.

- ¿En qué cosas te ayudó haber sido luchador?
- Para arbitrar (creo que cualquier cosa) me parece que es imposible no haber practicado antes la actividad correspondiente. En particular para mí, yo hasta los 28 años no tenía idea de lo que era un deporte de combate, no sabía todo lo que te podés lastimar, todo lo que podés lastimar a otro, toda la tranquilidad y el control que tenés que desarrollar para no terminar mal. Creo que en lo que más me ayudo fue en una cuestión de carácter y de actitud, que son fundamentales para el arbitraje de este deporte.

- ¿Cómo entrena un árbitro de lucha?
- Luchando. Es la mejor manera. Tenés que saber cómo es el deporte desde adentro para poder juzgarlo desde afuera. Mi mejor entrenamiento es ir a las prácticas en el colchón del club, transpirar con el resto, luchar con los demás y cuando no me toca, en lugar de sentarme y ver a mis amigos en un combate, arbitrarlo. En ese sentido, contar con el apoyo incondicional de mis compañeros de equipo y de Edu fue trascendental. No lo hubiera logrado sin su ayuda. Todo el mundo estaba pendiente de mi evolución y, aunque ya no entrenaba para competir, tenía la misma exigencia que el resto. No es que me dejaron afuera por ser el árbitro, al revés, había la misma expectativa en ver cómo salía un combate de los nuestros o de ver cómo me iba a mí arbitrando o si me nominaban para otro torneo. Y de parte de Eduardo lo mismo, me estaba encima como si fuera a competir, igual que al resto. Fue un apoyo determinante. Después está obviamente la capacitación constante con otros colegas, el estudio de acciones difíciles de puntuar, o el análisis de combates que salieron feos por un funcionamiento incorrecto del equipo arbitral. Mirar muchos videos, estar en contacto con otros árbitros y revisar juntos todas esas cosas.

- ¿Qué cualidades debe tener para realizar satisfactoriamente su tarea?
- Muchas muchas, pero cuando le enseño al resto siempre les recalco las tres que considero más importantes: Comunicación, Posición y Control. La comunicación porque no se arbitra solo, se arbitra en un equipo de tres y si no te comunicás con tus dos compañeros el combate va directo al desastre. La posición porque arriba del colchón todo pasa muy rápido y tenés que desarrollar una habilidad muy específica que consiste en estar bien parado y a una distancia correcta de los luchadores para no perderte ningún detalle. Y el control porque en cuestión de segundos se puede desmadrar todo, ya sea que el combate se ponga muy violento, que haya una lesión o que se pase el tiempo sin aplicar las regulaciones correspondientes. Además de esas tres, hay otras dos que son fundamentales: preservar la salud de los atletas y, obviamente, ser honesto y trabajar bien intencionadamente.

- ¿Qué es lo más difícil?
- Desarrollar la suficiente confianza y autocontrol como para que no se te mueva un pelo si te toca arbitrar la final por el oro en un Mundial o un Juego Olímpico. Que no te pese la responsabilidad de juzgar un combate entre dos atletas que pasaron toda su vida entrenando y luchando para llegar a ese momento. Ya me tocó arbitrar finales en los Olímpicos de la Juventud o en los Juegos Panamericanos y vos sabés que cuando termina el combate y le levantás la mano a un atleta, él o ella están cumpliendo un sueño y en cambio su contrincante siente que se le escurrió entre los dedos el mismo sueño. Es una responsabilidad muy grande y creo que la única manera de hacerlo bien es encararlo con mucha responsabilidad y humildad. Lo mejor que te puede pasar como árbitro es pasar desapercibido, ser el juez imparcial de una lucha y que la gente solamente recuerde a los deportistas y su desempeño.

- ¿Se puede vivir del arbitraje?
- No, este es un deporte amateur, no es profesional. No recibimos paga como los árbitros de fútbol, el boxeo o la UFC. Solamente recibí pago en los Juegos, porque justamente los Comités Olímpicos reconocen que las personas que realizan todas las tareas periféricas (los técnicos informáticos, los organizadores, los ayudantes, los árbitros, etc.) tienen una vida laboral por fuera y ponen su tiempo a disposición para llevar a cabo esas competencias extraordinarias. En cualquier otra competencia, aún un Mundial, no recibimos paga.

- ¿Qué se requiere para ser árbitro internacional?
- Mucha dedicación y mucha práctica. Y estar dispuesto a sobreponerte a los errores que vas cometiendo, que es la única manera de aprender e ir entendiendo cómo mejorar. Y cuando llegás a cierto nivel, mantener el compromiso de estar bien actualizado porque para los atletas de élite o de alta competencia hay mucho puesto en juego, así que tenés que estar a la altura.

- En el 2017 te dieron el Botín de Oro al mejor árbitro del Panamericano, ¿qué significó para vos y qué tan importante fue ganarlo?
- Fue una alegría enorme, pero en ese momento me lo tomé como una advertencia o un aviso. Yo había sacado mi licencia internacional a fines de 2015, había empezado a arbitrar en 2016 y casi de golpe me estaban premiando como el mejor árbitro panamericano en un competencia. Fue más bien algo así como: "Bueno, si querés llegar a los Juegos Olímpicos de la Juventud el año que viene o a los de mayores en algún futuro, ahora no podés rendir menos que este nivel". Fue como profundizar el compromiso, y funcionó.

- Sos jefe de árbitros de nuestro país y coach de árbitros en América, ¿en qué consiste cada una de esas tareas?
- Después del premio fue todo todavía más rápido. En 2018 arbitré un montón en torneos acompañando al equipo argentino de luchadores cadetes que querían clasificar a los YOG. A mitad de año fui a Guatemala a buscar la clasificación como árbitro y lo logré. En ese torneo y en Octubre en los Juegos estuvieron supervisando las competencias los instructores de árbitros de mayor rango de la UWW (United World Wrestling, la Federación Internacional de Lucha) y me volvió a ir muy bien. A fin de año me ofrecieron volver a Guatemala para un curso de educadores, con el fin de crear un equipo de árbitros de categoría que sirva para formar más árbitros en Latinoamérica principalmente y el resto del mundo también. Después de eso, en 2019 me becaron para ir a Bulgaria a rendir examen para pasar a la máxima categoría, y también me fue bien. Todo esto hizo que en la federación nacional me ofrecieran hacerme cargo de la subcomisión de arbitraje a nivel nacional. Básicamente, mis tareas consisten en regular y organizar el arbitraje en las competencias nacionales, y en mi faceta de educador formar nuevos árbitros, que necesitamos muchísimo. Todavía no me tocó ir como educador a otros países, pero con todos los webinar que florecieron últimamente, participé como disertante en algunas capacitaciones que está haciendo la UWW a nivel internacional.

- ¿Cuáles son tus objetivos a futuro?
- En el corto plazo, tratar de que este año no esté del todo perdido y que los candidatos a árbitros nacionales que fui encontrando sigan enganchados con la actividad. Estamos haciendo algunas clases por Zoom, cuando puedo desconectarme de mi trabajo, que es la docencia. En el mediano y largo plazo, lograr que Argentina cuente con árbitros capaces, repartidos lo más federalmente posible y que de esa forma finalmente contemos con un equipo arbitral acorde para realizar competencias de nivel. Hoy tenemos poquísimos árbitros, y el arbitraje correcto es una faceta indispensable para el desarrollo correcto de cualquier deporte, tanto a nivel inicial como de alta competencia. En lo personal, seguir participando en las competencias internacionales de máxima categoría para poder pasar al grupo reducido de árbitros de categoría olímpica.

- Un sueño...
- Llegar a los Juegos Olímpicos de mayores. A principios del 2019 pensaba que tenía una minimísima chance, pero que la tenía. Sobre todo viendo cómo había avanzado. La clasificación de árbitros americanos para Tokyo fue acá, en el Panamericano de Mayores que se hizo en Buenos Aires en Marzo. Ahí me di cuenta de que no llegaba ni loco, que adelante mío había un grupo de unos diez árbitros muy buenos y con mucha más experiencia y antigüedad. Básicamente era muy temprano, pero bueno, después vino lo de Bulgaria y además me nominaron para los Juegos Panamericanos en Lima así que fue un gran año.
Ahora con la suspensión, reprogramción y reestructuración, quién te dice, jaja. Y si no será París, o Los Ángeles.

Nota: Martín Descalzi (@mardes062).

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Próxima Fecha (Primera Nacional 2019/20, 22º Fecha)
(Suspendido por pandemia de Coronavirus, la AFA dio por finalizada la Temporada 2019/20, se aguarda definición para definir los ascensos a Primera División)

Partido: Ferro Carril Oeste - Guillermo Brown (Puerto Madryn)
Día y Hora: Sábado 21/3, 20 hs.
Cancha: Ferro Carril Oeste (Arq. Ricardo Etcheverri)
Arbitro: A confirmar
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1968:
Por la Primera B, nos visita Nueva Chicago y lo vencemos 1 a 0 con gol de penal de Reynaldo Silvio Aimonetti, quien jugó 39 partidos y marcó 12 goles en esta categoria.
2014:
Último aliento desde el Tablón. Ferro enfrentó a Instituto y cayó 3 a 1 en Caballito. Esa tarde fue la útima vez que se pudo utilizar oficialmente la tribuna en un partido. Luego de esa tarde los inspectores de la Ciudad de Buenos Aires nunca más la habilitarán hasta su demolición y dar paso a la era del cemento.