Respeten los rangos
Ferro le ganó 2 a 0 a Colón, en Caballito, y extendió a 8 puntos la diferencia de puntos ante su rival. Laureano Marra y Lautaro Parisi, de penal, anotaron los goles de un conjunto cada vez más puntero.
No sé realmente dónde va a terminar esto. Pero están pasando cosas que nunca experimentamos en los 25 años vegetando en el ascenso y realmente son para disfrutar. Y no me refiero únicamente a Ferro, sino a la categoría. Porque, vamos, no es normal que un equipo consiga 31 de los últimos 33 puntos. Que gane 10 de 11 partidos jugados. No suele pasar. NI siquiera los equipos más memorables que han pasado por la Primera Nacional como el Argentinos de Heinze o el Belgrano de Farré. Falta muchísimo pero por primera vez, pase lo que pase, estamos disfrutando ese recorrido que siempre fue de espinas aunque hoy está lleno de las flores más espumosas. Porque incluso a diferencia de 2021, este año no estamos corriendo de atrás. Esta vez la víctima fue Colón en un duelo de candidatos, en el que solo hubo un candidato y fue un Ferro al que le sobraron 35 minutos de partido. Porque, en épocas de full Scaloneta, como anunció Rodrigo De Paul en el primer título de su era, el equipo de Sara frente el de Medrán bien pudo haber bajado ese mensaje de respeten los rangos.
Oeste pegó en los momentos justos, en el inicio de cada tiempo, para dormir al Sabalero y no dejarlo despertar más. Esos goles tempraneros, contundentes como en otras oportunidades había estado fallando, fueron lo que trajo una nueva faceta de este equipo: el orden y el equilibrio también para controlar un partido sin pelota. A veces metiéndose innecesariamente atrás pero sin que le crearan una sola situación de riesgo a Fernando Monetti, porque ante eso había un conjunto que limitó las capacidades de su rival, hizo desaparecer a Nacho Lago y le recortó espacio a Marcioni para que no pueda prevalecer desde su explosión al vacío. Ante eso la única búsqueda sobre Bonansea era recurrir a todo tipo de centros para que resaltara aún más lo presencia de Leandro Peña Biafore y Gustavo Canto. Una dupla de zagueros que al comienzo del torneo parecía inimaginable, pero que hoy da sus réditos convirtiéndose en la base de la solidez con la que se consolidó el local para demostrar su superioridad y justificar el triunfo. Tuvieron salida limpia, pero por errores del pasado o la exigencia de su rival, esta vez si tuvieron que revolear también lo hicieron.
Pero para resaltar ese orden desde el módulo defensivo hay que explicarlo como consecuencia de una causa. No se replegó porque lo sintió. No fue el plan A. No salió a jugar así, sino que la apertura tempranera del marcador lo acomodó a eso. Indudablemente Sara está en los detalles. Sabía que el equipo santafesino iba a ir a Caballito a atacar, por esa necesidad de recortar puntos, y que esa desesperación lo haría tener más espacios de local. Porque Colón salió desplegado y en la primera recuperación se jugó en largo para que Benegas pivoteara y González o Parisi, los liquidaran con su velocidad. Asi fue como al minuto de juego ya había tenido su primera chance. Y tan en los detalles de todo está el DT que la preparada del tiro de esquina salió a la perfección: Ángel González jugó en corto para Hoyos, frente una defensa que estuvo más atenta a un centro que nunca llegó, y con ese pasa atrás con dos cortinas mediantes, el Laucha Marra fusilara a Budiño para abrir el partido cuando muchos se acomodaban. Y si bien, claramente la idea era manejar el partido desde la diferencia de velocidades entre uno y otro para verticalizar, también pudo hacerlo desde el resultado. Porque con ese tanto tempranero se reordenó en un 4-1-4-1 para salir con transiciones rápidas, al aprovechar esa impaciencia del visitante que lo llevó a poner más gente por delante de la línea de la pelota, sin un retroceso adecuado.
Hoyos manejó el partido como quiso. El respaldo que le dan Marra y Obradovich lo suelta más y entre los tres le comieron la partida a Lértora y Antonio, que les quedó larga la cancha. Anulado el motor de juego, esta vez Ozuna y Khim fueron más marcadores de punta que carrileros y si uno pasaba, el otro se quedaba para sostener el equilibrio. Así fue como el lateral izquierdo reventó el poste tras la asistencia del 10. Y fue tan bueno lo de Oeste porque todos ya sabemos qué puede hacer desde la tenencia pero ayer también demostró qué puede hacer sin pelota, con presión recién en mitad de campo para incomodar a Colón, para llevarlo a jugar a algo que no sabe como al anular las bandas recurrir constantemente a los envíos largos sobre Bonansea, que en la única que ganó Sarmiento le erró al arco, porque si bien el local fue rocoso también es difícil mantener esa cohesión los 90 minutos. Y sí, por momentos también quedó muy estirado, lo que lo llevó a perder varias divididas, pero por la disciplina táctica aplicada, la visita no encontraba línea de pases para generar sociedades. En bloque medio-bajo se reiteraban las camisetas verdes y blancas.
En el complemento volvió a pegar de entrada. Porque Allende metió la mano para evitar un remate de Benegas y Parisi coronó su gran partido asegurando el penal, fuerte y al medio. Todo para que los últimos 35 minutos estuviesen demás. Colón siguió sin ideas y Oeste continuó impriendo el rigor físico con el que salió para imponer autoridad y presencia. Ante esto acumuló varias amonestaciones que le harán a Khim y Obradovich perderse el próximo partido. Sara metió a Castellani y Olguin para refrescar la mitad de cancha y recuperar la tenencia de pelota. Ahí se planchó el partido definitivamente, porque el Verdolaga comenzó a protegerse desde la posesión y cuando pudo profundizó habiendo podido aumentar la cuenta pero Budiño tuvo un gran achique sobre Ángel González. Para el tramo final, el uruguayo García fue a pelear con Olmedo y Rasmussen como referencia, pero la variante de Corda por González, adelantó a Ozuna al medio. Sobrevivió sin sobresaltos y tanto revuelo se armó en la semana sobre las equívocas cinco amonestaciones de Monetti, que su presencia pasó totalmente inadvertida por el control del ritmo de juego.
Ferro se va construyendo fecha a fecha como un equipo cada vez más candidato que busca ser campeón. Que busca dejar recuerdo. Demostró fútbol, actitud y garra, con el mensaje claro sobre un rival directo de que la cima era suya y no la iba a perder. En dicha construcción afrontó diferentes dificultades partido a partido sorteándolas todas: ha reaccionado rápidamente a empates inesperados como los de Chaco For Ever o Acassuso, se impuso ante Morón con Peña Biafore y Taron en la zaga, desbloqueó defensas cerradas como Central Norte o San Telmo, y ahora le sumó vencer a Colón en otro duelo de candidatos, pegando rápido, desde la ocupación de espacios, con la ausencia de Dening pero con un Mateo Benegas que exigió físicamente lo mismo y que hasta fabricó un penal. Porque cuando hay una idea por delante, el equipo no se resiente de sus piezas faltantes. Cuando no hay una dependencia individual y todo parte desde un todo, aparece este equipo inconsciente de lo que va construyendo, con una ambición voraz. Porque los que entran están tan bien como los titulares. Con todas las luces, como las nuevas luminarias, ahora irá por Morón, también con ausencias importantes pero con la tranquilidad de que ya se ganó que lo respeten.
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